Construcción de posicionamiento: claridad, foco y renuncia
Un posicionamiento sólido responde a la duda central del comprador antes de que tenga que preguntarla. Tiende un puente directo entre la capacidad real de la empresa y el problema que el cliente quiere ver resuelto.

Los tres elementos imprescindibles de una posición sólida
Definir frente a qué alternativa habitual del mercado se sitúa la empresa, por ejemplo, frente a una consultoría que cobra por horas.
Sustituir promesas abstractas por descripciones de métodos verificables y procesos que puedan comprobarse.
Utilizar el vocabulario real extraído de entrevistas en lugar de inventar terminología publicitaria artificial.